
En los colegios japoneses, tienen la costumbre de realizar el primer domingo del mes de junio, una jornada reducida de clases con el propósito que los padres de familia puedan ver parte de las actividades que realizan sus hijos en el colegio y conocer la metodología de los profesores. Los niños entran a la hora acostumbrada, 8 am. y hasta las 9 hacen las actividades cotidianas como el saludo, definir los objetivos del día y demás. Los padres llegan a las 9 am. y participan de la primera y segunda horas de clase, después de las cuales regresan a casa con sus hijos. El día siguiente, el lunes, los niños tienen jornada de descanso. En esta ocasión, las clases en las que pudimos participar, fueron las de lenguaje donde cada niño presento con la ayuda del computador, una tarea que habían hecho en la casa sobre expresiones japonesas formadas solo por 4 kanjis. A segunda hora estuvimos en la clase de dibujo donde cada uno de los niños hizo una caricatura de uno de sus compañeros. Fue una jornada interesante en la que entre otras cosas pudimos ver el buen manejo que tiene el profesor de los niños.